jueves, 1 de noviembre de 2012

Amor a Farenheit 451 vista.


Cuando me decían “Ciencia Ficción” pensaba en zombies de aspecto vomitivo persiguiendo a una  ensangrentada rubia gritona. Definitivamente, la ignorancia es atrevida. Durante el transcurso del primer mes en la cátedra la sorpresa fue gratificante: el cine de ciencia ficción es mucho más que eso.

Afiche de la película
Aunque antes había visto películas del género, las cuales causaron en mi las mejores impresiones, como El Show de Truman o La Naranja Mecánica (Y sí, Ávatar también) fue Farenheit 451, de François Truffaut, 1966, basada en la novela homónima de  Ray Bradbury, en definitiva, el film del flechazo.
La historia transcurre en un ambiente distópico, donde el gobierno prohíbe los libros y además los lectores son severamente castigados. En este mundo las casas ya no son inflamables y los bomberos se dedican a la quema de todo tipo de literatura. El gran argumento: leer es una fuente de infelicidad, pues muestra estándares de vidas falsos y relata historias inexistentes que fuerzan al lector a pensar y sentir innecesariamente. ¡Buen argumento! ¿Cierto?
Escena con "La familia"
El gobierno se encarga garantizar la igualdad entre sus ciudadanos, y con esto, su felicidad: por ello, los libros (originadores de sabiduría y por lo tanto de desigualdades intelectuales), deben quemarse. La hegemonía comunicacional la tiene una caja, muy parecida a la televisión, que transmite durante todo el día “la familia”, una especie de programa interactivo y alienante.
Uno de los aspectos más fascinantes de esta película es su carácter crítico. En realidad, hoy en día, la televisión es uno de los medios de comunicación que goza de más credibilidad, y si somos un poco fundamentalistas, hasta poder de manipulación. “La familia” Era un programa hipnotizante, que impedía el cuestionamiento crítico de la sociedad y del mismo individuo, mientras fomentaba la obediencia.
Montag y la profesora
Montag es el bombero protagonista del film, lleva su vida tal y como la profesión se lo exige: sin leer y odiando los libros. Hasta que una tarde, en un viaje en tren, su vecina (muy parecida a su esposa, por cierto) le pregunta “¿Eres verdaderamente feliz?” “¿Alguna vez has leído uno de los libros que quemas?”. Lo que Montag no se esperaba es que las preguntas de esta rebelde profesora y ferviente lectora despertaran en él su naturaleza analítica. En este momento, se devela nuevamente el carácter crítico de la película: razonar las realidades lleva a la búsqueda de respuestas y muchas veces al inconformismo… en consecuencia, a perseguir cambios. Así pasó con el bombero, quien optó por llevarse un libro a escondidas en una de sus cotidianas quemas. Poco a poco, empezó a probar las mieles de la literatura: sentir y pensar.
Pero no quiero hacer spoiler, así que aquí dejo el link, para que disfruten de una romántica película de ciencia ficción… sin zombies, ni rubias gritonas.
Por: Legna Vivas  

2 comentarios:

Alfredo Calzadilla dijo...

De hecho, los zombies no pertenecen al género de CiFi sino al Terror (dicen que primo-hermano de la CiFi). El hecho es que películas como 28 días, Soy Leyenda, y tímidamente la seríe The Walking Dead los han acercado al ser productos de un virus y una condición genética o médica determinada. Enjuto Mojamuto (Muchachada Nui) dice que entonces no son zombies, sino infectados :-) jejeje

Legna Vivas dijo...

Jajajajajajaja, gracias por su aclaratoria, siempre tan valiosas... De cualquier forma es gratificante saber lo equivocada que estaba.

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